viernes, 28 de noviembre de 2008

Continúan las investigaciones, sobre el terreno, de la extraña máquina encontrada en un sustrato bituminoso de una aislada región de los Estados Unidos. Finalmente se ha podido interpretar la inscripción que figura en el artefacto, y que reza así: “Noticiador Cuántico H.J.F.”
En su interior ha parecido una hoja de papel no reciclado, en perfecto estado, con el enigmático texto que transcribimos a continuación:

“ESCANDALO EN LA ENTREGA DE LOS PREMIOS NOBEL 3012:

Se han retirado a David X. Cohen los Premios Nóbel correspondientes a las áreas de Física, Química, Fisiología y Medicina, Literatura, Paz, y Economía, que le habían sido entregados el pasado 10 de diciembre.
Simultáneamente se ha detenido a un individuo que responde a las iniciales de B.B.R., del que lo único que se ha podido averiguar es su relación con el doblado de vigas, como principal sospechoso de la alteración de los resultados.
Por decoro, no reproducimos las escatológicas frases vertidas por el sospechoso durante su detención.

El eminente profesor Hubert J. Farnsworth ha calificado los hechos como: “absolutamente intolerables, exigiendo un castigo ejemplar, y la vuelta inmediata a la tradición milenaria de otorgar premios y galardones, siempre a autores moribundos, compañeros ideológicos, o en pago de favores, y nunca en correspondencia a la calidad objetiva de las obras juzgadas”

Las investigaciones continúan, y todo apunta a que también pueden estar implicados P.J.F., y M.A.G. como cómplice, e inductor, respectivamente.”

Debido a las contradictorios resultados del análisis del Carbono 14, los arqueólogos y futurólogos no acaban de ponerse de acuerdo en el origen del misterioso hallazgo.
Yo constato con divertida desolación, que en la mente humana, el futuro siempre se acaba convirtiendo en un pasado con fecha incierta.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Judasick Park

“Jamás se encontrará lo que no necesita ser buscado” - AP

Nunca olvidaré la suave sonrisa de aquella azafata sirviéndome un Chivas doble, momentos antes de aproximarnos a la cabecera de pista, mientras de reojo observaba por la ventanilla como se alejaba el vehículo especial, que me había depositado hacía instantes en la escalerilla de nuestro ibérico pájaro de acero. Todo un gesto, teniendo en cuenta que gracias a mí inoportuna existencia, demoraron mas de cuarenta minutos un despegue, que cerraría tras de sí el exiguo pasillo aéreo, flanqueado por nerviosos gorriones de la General Dynamics, que evolucionaban lanzando bengalas sin descanso sobre la asfaltada llanura de Ben Gurión.
El beatífico vaso dilatador recompuso de inmediato mi ánimo, alegrándome por disfrutar al fin, de un confortable asiento, en el último vuelo programado hasta la finalización del conflicto.
Corrían los previos a una convulsa Navidad de 1990, y la Coalición Internacional se preparaba, para lanzar la reconquista de un Kwait en manos iraquíes.

Unos cuantos días antes, me debatía argumentando las razones de mi deportiva visita en tiempos de guerra, en un reservado del aeropuerto de Tel-Aviv, y ante unos paisanos con aspecto de haber sido entrenados en el castillo de Atlit, muy poco proclives a la chanza dado el cariz, que la situación de la zona iba tomando por momentos.
Una vez descartado el parecido entre un scud y mi tabla, inicié por carretera mi viaje hasta Netanya, donde conseguí un alojamiento conveniente en el área de Amphi Gan-Hamelech, a tiro de piedra de las ansiadas olas. Durante unos largo minutos, resistí la inánime y torva mirada de la máscara anti-gas, que a modo de cordial recibimiento reposaba mansamente sobre la cabecera de mi cama.
Desde este neurálgico centro de operaciones, recorrí toda la costa, siempre en transporte público, desde Rafah hasta la reserva marina de Rosh Ha-Nikra en las estribaciones del sur del Líbano. Las olas fueron magníficas, y por fortuna los iraquíes manejaban, todavía, una tecnología en el guiado de misiles, que hubiese despertado la ternura de mi abuelo, quedando los sobresaltos de los altavoces callejeros en simples falsas alarmas.
Aún pude disfrutar de la degustación de exquisitas especialidades marineras inéditas para el estándar conocido de las comidas kosher y taref, y realicé numerosas incursiones a las entrañas de los asentamientos de la zona, con bastante libertad, salvo la constante aparición de algún militar fuertemente armado, que casualmente siempre se sentaba a mi lado. Un día en la playa del Sheraton de Tel Aviv, incluso tuvieron la delicadeza de “encontrarme” con una hebrea-argentina que demostró un gran interés, quizá demasiado, por mi humilde persona y por mi cuaderno de apuntes de acuarela.

Salvo estos pequeños avatares, la visita me permitió conocer el fascinante campo de operaciones que, fraguado en la mente de algún británico estadista años atrás, compone un laboratorio sociológico de primera magnitud en un inédito fenómeno de identidades superpuestas.
Israel es un país condenado, como todos los demás, a un destino marcado por las humoradas de los que escriben la Historia. Su papel como bastión de Occidente, es sin duda alguna, duro e incómodo, y esto ha extinguido de sus pobladores cualquier vestigio de humor humano, algo comprensible y terrorífico, en un escenario edificado desde hace milenios sobre cimientos de sangre coagulada. Sus palestinos y antagónicos hermanos de sangre, comparten esta cruel condena.
Cuando eran “malos”, mantuve muchas y filosóficas conversaciones con un lúcido amigo libio, al respecto de una convivencia basada en la superposición de Estados coetáneos sobre un único ámbito geográfico, y mis desoladoras conclusiones al respecto de este conflicto fratricida, terminaron por reducirse como siempre, a una de mis imposibles propuestas: El Judasick Park.

El final de esta irracional lucha entre hermanos, es intelectualmente imposible mientras prevalezcan (que lo harán) sus respectivas posturas ideológicas. La herida es tan antigua, que sus células han llegado a olvidar el proceso de la coagulación, y por tanto es inútil una reconciliación basada únicamente en los valores universales de concordia y convivencia.
Descartada la tesis de la paloma, centrémonos en el rincón prosaico de toda alma humana:

Creemos un gran parque temático a escala 1/1 de la confrontación entre hermanos, y saquémosle partido cobrando entrada. Hoy en día la tecnología pirotécnica permite todo tipo de engaños. Mantengamos el conflicto como un gran espectáculo de sangre falsa, balas de látex, y morteros de fogueo. El gasto en caracterización será mínimo, y los actores no deberán esforzarse demasiado en memorizar su papel. Salvo estrictas necesidades de guión, los niños no perderán escuela y hasta aún podrán protagonizar escenas con cinturones de petardos en sus inocentes cinturas.
Los reporteros, sin correr ningún peligro, podrán vender sus fotos a los turistas que posarán sonriendo con una Uzi de juguete, ante una masacre de mentira, y en la que se pueda elegir el bando.
Garantizo unos fabulosos ingresos para todos, que por fin harán desaparecer la miseria local; millones de nuevos visitantes, atraídos por la inmunda observación de la violencia ajena, disfrutarían anualmente de este grandioso complejo, sin más daños colaterales que los derivados de alguna indeseable insolación o de caprichosas manchas de hemoglobina en sus ropas.
Un éxito rotundo, que aseguro acabaría cada noche en una fraternal cena en común, para dividir los pingües ingresos de cada día.
Judasick Park, un gran cambio hacia la prosperidad!

Salam-Shalóm, por los siglos de los siglos. Amén.
(como dijo el apátrida de Nazaret)


PS. Dedicado a Daniel Barenboim, Fathi Swedan, y a la desconsolada mirada del moshad, tras rajar mi tabla de surf, en una fría sala de aeropuerto, y al que ofrendo cariñosamente mi aforismo del subtitulo.
"El orgasmo es la explosión poética de nuestro sistema nervioso central. La Poesía es la masturbación del alma"
-
Aforismo personal dedicado a Adriano del Valle

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Pensamiento del bendito mono, prisionero, entubado, y monitorizado que experimenta la vacuna contra el SIDA:
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"¿Será posible que todo esto me esté pasando porque uno de estos humanos perturbados violó a mi bisabuelo?"

martes, 25 de noviembre de 2008

Habanera del Reypresco: La voz taína

“Yo soy un hombre sincero, de donde crece la palma, y antes de morirme quiero, echar mis versos del alma” – José Martí

Corría el principio de la década de los años ochenta. No recuerdo como ocurrió, pero en la leal compañía de un viejo camarada de armas adolescentes, el destino nos encomendó una misión muy especial. Un vasto territorio inexplorado, cuajado de crestas blancas entre paredes de turquesas vírgenes, enroscadas al arrullo de la manigua, ofrecía la esplendorosa promesa de un baño perfecto. Difícil resistirse a tan extravagante ocurrencia, en los confusos albores de un proyecto de apertura, aún plagado de gélidos soviéticos. El caso es que, como dos vulgares violadores, acabamos descubriéndonos ante unos recelosos agentes fronterizos con nuestras armas cuidadosamente enfundadas. Tras una eterna, meticulosa y sorprendida inspección, a la que siguió un interrogatorio (aonde etá el motosito?), en el que tuvimos que esgrimir interminables argumentos, para explicar los fundamentos de algo completamente desconocido para ellos, finalmente obtuvimos el deseado visto bueno: -Pueden pasar con los baquitos, pero a su marcha, repórtense para confirmar que se los llevan de vuelta...-

Nuestro primer objetivo no pudo conseguirse al completo. La tradicional y tropical tormenta Tejerina de turno, rondaba sobre nuestras cabezas, devastando las tibias formas de nuestro deseo. No obstante aún pudimos disfrutar de algunas inolvidables sesiones, ante el asombro de los locales que se arremolinaban en las orillas para vernos evolucionar entre las incansables andanadas de jade oceánico, algo nunca visto desde hacía al menos tres décadas, y completamente olvidado en su maltratado imprinting colectivo, debido probablemente a una erróneamente interpretada, ascendencia imperialista del arte del Surf.
Nuestra estancia transcurrió sin más incidentes reseñables que el inevitable aumento de nuestras transaminasas, y alguna quemadura cutánea de futura factura; pudimos visitar uno de los hogares tropicales del borrachuzo de Oak Park, por el que brindamos profusamente en la Bodeguita de Enmedio; sufrimos un aparatoso incendio en nuestro alojamiento capitalino, y hasta tuvimos un divertido y confuso lance con una madura mujerona de apariencia esquimal que, en extraño dialecto de la península de Kamkatcha y a la voz de delicatessen, nos ofrecía su pantorrilla voluptuosamente. El entuerto se deshizo tras enseñarnos, emboscada bajo la providencial cocotera, una lata de caviar Petrussian negro y otra de rojo, que coincidían con el color de sus zapatos y de su falda. Los recursos de la astucia, extraperlada!

He de confesar, que durante ese viaje caí rendido ante la belleza natural de la indiscutible Perla del Mar de los Caribes. Desde su enmohecido urbanismo colonial hasta el secreto de su selva pensil. Y por supuesto del trato exquisito de sus amables gentes, fauna, y flora. El impacto fue tal, que incluso pensé en solicitar un asilo espiritual, que habría terminado irremediablemente en el primer suicidio perpetrado por el síndrome de Stendhal.
Tuve la fortuna experimental de colarme en la celebración de un inenarrable y etílico Congreso del Partido Comunista Húngaro, que terminó a altas horas de la madrugada, con el obsequio de una medalla conmemorativa que aún conservo, entre cánticos melancólicos de una contradictoria ensoñación de comunismo tropical, vilmente espiado.
A pesar del control de movimientos de la época, traté con muchos cubanos, y asistí paciente, desapercibido y respetuoso, a la brutal ceremonia que el comandante ofició en la Plaza de la Revolución, en un último regalo de multitud sofocante, calor y moscas, ante los féretros de los últimos compañeros caídos en la inexistente intervención angoleña. Volví con tres tesoros: un muñón de caoba, una excelente edición del Método Stanivlaski, y un gran manual de boxeo; aparte de algún Cohíba de contrabando, y un pedazo de Caribe en la retina.

Que gran país esta Cuba. Es una verdadera lastima que el destino de este gran pueblo, nunca soberano, parezca verse reducido al de la esclavitud; primero ante un rey, luego ante un presidente, y últimamente ante un comandante.
Este pueblo íntegro y educado, ha pasado, de tener prohibida la salida de la plantación, a tener prohibida la salida de su propia isla, siempre en una eterna carambola cargada de grilletes, maquillados con la sonrisa de mil caras, del perverso principio rector.
En un previsible futuro, sería terrible, y no descartable dado el estigma que parece perseguirles, que en los próximos viajes interplanetarios, se les acabe también vetando la salida voluntaria del planeta.

Aún a pesar de esto, queridos hermanos cubanos, os tengo en tanta estima que no cejo en la esperanza de ver llegar el día en que deshagáis por vosotros mismos, este cruel desatino para siempre, y si fuese precisa ayuda externa, yo desde aquí me permito ofrecerme de una forma franca y desinteresada para romper definitivamente esta despiadada cadena.
Sé de antemano, que en vuestro poso colectivo queda poco lugar para la confianza en la promesa humana, y no obstante, me quiero postular humildemente como nuevo Reypresco de Cuba. Una nueva y colosal figura, que compendie la refundación ideológica de lo mejor de cada uno de los únicos regimenes, que habéis tenido que soportar a lo largo de vuestra sufrida Historia.
Poco tengo que ofreceros, salvo mi juvenil experiencia fundadora del Frente de Liberación de Albania y la torpe experiencia de un espíritu siempre inquieto.

Yo os prometo libertad, dignidad, e igualdad y justicia democrática, a cambio solo os pido escuchar de nuevo el susurro de la voz taína, mecido por el arrullo de la palma, y al raso de un cielo de cocuyos, en mi añorada Baracoa.
Compañero, Olas o Muerte, Venceremos !

lunes, 24 de noviembre de 2008

Resultado imposible de los próximos Premios Nobel de 2009:

Premio Nobel de Física: Matthew Abram Groening
Premio Nobel de Química: Matthew Abram Groening
Premio Nobel de Fisiología y Medicina: Matthew Abram Groening
Premio Nobel de Literatura: Mattehw Abram Groening
Premio Nobel de la Paz: Matthehw Abram Groening
Premio Nobel de Economía: Matthehw Abram Groening

viernes, 21 de noviembre de 2008

Es sorprendente que a estas alturas, salvo en flagrantes casos de politología forense, aún puedan existir dementes que presten la mínima atención a las ideologías marxista, fascista, o nacionalista, en cualquiera de sus variantes. Por una simple cuestión de ética intelectual, coherencia cronológica, y respeto a la dignidad humana, deberían ser trasladadas definitivamente a la fosa común del cementerio de las doctrinas.
Un repaso a la intensa historia del siglo XX confirma el brillante éxito que obtuvieron en su aplicación práctica, y en el ratio de felicidad que proporcionaron a las mayorías que los padecieron (o padecen). Todo ello sin mencionar el vergonzoso rastro de los millones de huesos, que descarnados a fuego y sangre, han abonado profusamente y en su nombre, la faz de nuestro sufrido planeta.
Claro, que olvidaba que la entrada en el nuevo siglo XXI, y nuestra torpe e ignorante condición humana, tampoco garantizan en ningún caso la desaparición de las siempre turbias y perversas prácticas sadomasoquistas. Parece ser que siempre existirán cretinos a los que les gusta dar y recibir azotes en el culo, fuera del privado lecho consentido.
Habrá que pensar en algo que les mantenga entretenidos.