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jueves, 18 de junio de 2009

La carrera mística de la especie humana deriva hacia una, cada vez más patente, humanización de sus ídolos. La consecuencia no puede ser más entretenida; dioses con atribuciones humanas, y hombres con características divinas.

No sería de extrañar que, en un futuro cercano, alguna religión sincera promulgue por fin este nuevo dogma, mucho más acorde con nuestras pretensiones:

“Y Dios fue creado a imagen y semejanza del Hombre...”

martes, 2 de junio de 2009

Gloriae Mundi
“El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos” - Henry Ford

Sí de algo no cabe duda, es que vivimos (como siempre) en tiempos convulsos. Esta característica, consustancial al desarrollo humano, se torna más evidente gracias a los constantes flujos de comunicación informativa en tiempo real, que determinan la era tecnológica que nos toca vivir.
Las interpretaciones sobre los hechos acaecidos son por tanto inmediatas, y en numerosas ocasiones tan evanescentes y livianas como la propia fugacidad de los electrones, últimos responsables del trasvase de la información cibernética.
Es el sino de los tiempos, y en el caso de la actual situación que atraviesa el gigante norteamericano de la automoción General Motors, epítome del desarrollo industrial del siglo XX, es divertido comprobar que muchas de las interpretaciones vertidas se acompasan indefectiblemente con el deplorable estado intelectual del planeta.

La incoación del “Chapter 11”, homologable en España a la suspensión de pagos, está centrando la atención de innumerables comentaristas mediáticos, como siempre tamizados por el filtro de sus respectivas ideologías e intereses.
Como en otras ocasiones, el principio rector adolece de argumentos sólidos para defender sus postulados, mientras que en el caso de los defensores del pensamiento único, se aprovecha para construir una doctrina contundente, en la que lo primero que llama la atención, es la demonización de la causa contraponiéndola al efecto.
Ortega decía que nuestro país, posee la particularidad de ser el único en el que se pierde el tiempo discutiendo sobre los hechos contrastados. En este contexto, la satanización del sistema de libre mercado a partir de la desgraciada coyuntura del gigante norteamericano, se constituye en un recurso perverso para mantener el discurso político de un idílico estado laboral siempre prometido, más cercano a las parábolas bíblicas, que a los recursos de la Razón.

El argumento para atacar al único sistema económico que hasta ahora ha demostrado, con sus grandes defectos y virtudes, la capacidad de mejora efectiva de las condiciones de vida de millones de seres humanos, tiene poco recorrido si inquirimos a las miles de familias de trabajadores que, a lo largo de varias generaciones, han podido subsistir y mejorar sus condiciones de vida durante un siglo de existencia de la corporación automovilística, y sin embargo articula un, al parecer efectivo, corolario más cercano a las creencias religiosas que al de un análisis racional del asunto en cuestión. El sistema es, y por supuesto debe ser, susceptible al análisis y a la crítica, pero lo lamentable es la simpleza de los argumentos empleados en esta ocasión.
El silogismo es tan pueril, que se resume en culpabilizar al cordero que nos comimos ayer, del hambre que pasamos hoy.

Esta coincidencia no es casual si consideramos ciertas las tesis de Ortega, que también sostenía que el marxismo no es más que una perversión del Cristianismo, y desde luego en este y otros patrones de conducta proselitista comunes a cualquier credo religioso, la intención universalista se traduce en un deseo inequívoco de perpetuarse de manera indiscutible y eterna, aspirando a suplantar las tesis evangelizantes tradicionales, con argumentos que arrasan cualquier discurso razonalista, necesariamente contrario a la imposición de superestructuras colectivas.
En definitiva, una hábil suplantación de la Fe religiosa de cualquier índole, extrapolada de la experiencia observada en las escasas instituciones humanas, que han logrado sobrevivir en el tiempo a lo largo de la Historia. Este comportamiento encubre una prosaica realidad sociológica, resumida en odiar lo que uno envidia, y en el fondo anhela.
Pero por simple que parezca, el recurso funciona en el imprinting colectivo, tan favorable a que la causa de todos los males siempre sea achacable a los demás, y por lo tanto generosa con las tesis que anulen la capacidad y responsabilidad individuales del ser humano para la transformación de una realidad circunscrita ineludiblemente a sus distintas fases naturales, del orto al zenit, consustanciales a nuestra propia naturaleza biológica.

La General Motors, como cualquier otra empresa humana, nació, creció, y necesariamente acabará muriendo algún día. Es probable que incluso corrija alguno de los graves errores cometidos durante su prolijo desarrollo, centrados fundamentalmente a mi parecer, en la introspección derivada de una acción constreñida a su propio mercado, que ha resultado inviable en el transcurso del tiempo. Toda una paradoja para una compañía integrada en la filosofía globalizadora del país-continente al que pertenece.

En cualquier caso su continuidad, o cierre definitivo, se ha de enmarcar en algo tan simple como la propia caducidad de todo lo que nos rodea, creado natural o artificialmente por la mano del hombre, y ha de servir únicamente para aprender a corregir errores en el futuro, que propicien la mejora vital de las siguientes generaciones, dentro de un marco de progreso sostenible, necesario e inevitable.

La ingenua idea de la perpetuación de estructuras productivas sine die, seguirá mientras tanto en las atribuladas cabezas de algunos predicadores pseudo-progresistas, cargados de mesiánicas intenciones exorzizantes, que echarán la culpa a Edison (por haber inventado la bombilla), de la oscuridad imperante a nuestro alrededor.
Así nos luce el pelo.
.
Sic Transit...

martes, 17 de marzo de 2009

"Un país que explicite con sus leyes el que los trabajadores por cuenta propia no disfruten al menos del mismo nivel de protección y ventajas laborales, que el de los que trabajan por cuenta ajena, revela una desoladora sociología neofeudalista, abocada además al más rotundo de los fracasos." AP

viernes, 27 de febrero de 2009

EL MUNDO DEL SIGLO XXI COMO REALIDAD Y REPRESENTACION

"La verdad que tomamos de otros, sólo es nuestra en el sentido que es nuestro un diente postizo." - Arthur Schopenhauer

Sería interesante que los semiólogos profundizaran más en la curiosa paradoja que las nuevas tecnologías nos han deparado a lo largo del pasado siglo XX, y las repercusiones de su evolución en la nueva centuria. Me estoy refiriendo en concreto al impacto real, aparentemente nulo, y de producirse éste, tan efímero como la propia duración de su visionado, que las imágenes virtuales en movimiento, tienen en el imprinting colectivo, y en su capacidad de conmover nuestra conciencia. Al fin y al cabo, no deja de ser un fenómeno extraño y bastante antinatural para el cerebro humano, que podamos apretar la tecla de un aparato y re-visionar imágenes en movimiento de catástrofes pasadas, o incluso de personas ya fallecidas, resucitadas por unos instantes con total naturalidad. Una reproducción atemporal, y a todo color de sucesos ya devenidos. Este fenómeno, que en un principio debería suponer una magnífica fuente de inspiración para rectificar el futuro en positivo, no acaba sin embargo de producirse de una forma clara. Estos mecanismos tecnológicos, serían más que suficientes para asignar la importancia adecuada a lo hecho y a lo dicho, y por lo tanto, indispensables para lo que se ha de decir. Pero como digo, y a la vista de los resultados, es muy probable que sí una cámara hubiese seguido los pasos de Jesús de Nazaret, paradójicamente su repercusión actual sería prácticamente nula, o en ningún caso hubiese reportado nada positivo a la difusión de su doctrina.

En cualquier caso, el hecho evidente para cualquier ser medianamente comunicado, es que la fuentes y posibilidades de información actuales jamás han tenido parangón en la Historia de la Civilización. Hoy en día es posible tener acceso en tiempo real a los acontecimientos sucedidos a miles de kilómetros de distancia, y en cualquier rincón del planeta. No cabe duda que esta circunstancia, en estado casi germinal, representará un cambio sociológico de enormes proporciones para las futuras generaciones, al disfrutar de una inmensa y prolija hemeroteca virtual de nuestro propio pasado.
La primera conclusión, es que esto produce evidentemente nuevos estados de conciencia concretos, derivados de la información recibida. Hoy es curioso anotar que la mayoría de estos seres comunicados, percibe que el mundo se encuentra en un estado de permanente convulsión, mucho mayor que en épocas anteriores. Es también obvio que esta percepción es rotundamente falsa, y no podríamos extendernos en los hechos objetivos del pasado, constituidos por matanzas, esclavitud, infecciones, guerras, plagas y epidemias, etc..., ya que la lista sería simplemente interminable. El mundo ha progresado, y de una forma exponencial, en todos los ámbitos excepto en uno también evidente, como es la conservación del planeta en su estado “natural”. Sin embargo, el sueño de un pasado feliz parece ser consustancial al ser humano desde el principio de los tiempos, y siglo a siglo esta interpretación se demuestra completamente errónea, ya sea por desinformación, manipulación informativa, o simplemente por la no fijación en nuestra conciencia colectiva de los sucesos no vividos directamente por el observador.

Descendiendo a los hechos prácticos, la conformación de nuestra realidad cotidiana, se ve sometida a una avalancha de imágenes recibidas, seleccionadas por terceros, que nos llevan incluso a formarnos opiniones y hasta a tomar partido, por sucesos diferidos y alejados, que pasan por la criba de las sucesivas interpretaciones subjetivas del que protagoniza la imagen, del que la toma desde un ángulo concreto, del que la selecciona, y de nosotros mismos como receptores del mensaje.
En definitiva una monumental construcción virtual de la realidad, ajena a los mecanismos tradicionales de percepción humana.

Una buena muestra de esta construcción se refleja en la situación actual de la economía mundial, que afuera parte de la falta de visión de los mandatarios del mundo para establecer mecanismos de regulación global, esconde una realidad mucho más preocupante, enmarcada en el agotamiento de los recursos energéticos actuales, y en su repercusión directa en los sistemas productivos, y en definitiva en el sistema de vida del mundo que conocemos. La energía que ha movido el desarrollo del planeta ha pasado por la fases humana, animal, y ahora mineral, siempre referenciadas al coste de su generación. La realidad de la presente fase mineral, producirá en un corto espacio de tiempo una transformación obligada de los sistemas de transporte colectivo en el mundo, reduciendo su velocidad actual, e incrementando su coste de manera exponencial hasta que se descubran nuevas fuentes alternativas.
En este punto será muy interesante observar el impacto sociológico de esta involución física, frente al desarrollo también exponencial, pero en sentido contrario, de la velocidad y difusión de la información virtual, tan poco efectiva al parecer, a efectos prácticos, en la conciencia colectiva. La agotadoramente difundida visión famélica del continente africano y la ausencia de soluciones practicas al respecto, es la mejor prueba de este efecto.
Las consecuencias de este fenómeno son difíciles de prever, y la previsión de un mundo que vuelva a retomar sus verdaderas dimensiones geográficas, frente a otro virtual que reduzca distancias y tiempos hasta límites insospechados, es francamente interesante.
Una ingente oleada de acontecimientos simultáneos retransmitidos por terceros, de difícil selección en primera instancia, y de imposible constatación y acceso material.

Sí el gap entre el estado de la técnica real y el de la virtual se prolonga en el tiempo, nos enfrentaremos a un mundo reducido a una mera representación instantánea de realidades lejanas, de difícil demostración, e interpretadas y dirigidas por intereses difícilmente identificables por su enorme complejidad. En definitiva, un perfecto y preocupante caldo de cultivo para el resurgimiento de la superstición como modo efectivo de pensamiento global, diametralmente opuesta a la naturaleza técnica que ha generado el proceso.
En cualquier caso, y a la vista de las efímeras repercusiones efectivas del espionaje virtual a nuestro pasado, que nos proporcionará el avance de la técnica en la conformación de esta construcción en nuestro imprinting colectivo, es fundamental albergar la esperanza del mantenimiento en la especie humana de algo tan esencial, y consustancial a nosotros mismos, como la constatación directa y personal de los hechos a la hora de construir la realidad, que conforma y distingue nuestra cotidiana y subjetiva percepción del mundo que nos rodea.

Afortunadamente, la sabia naturaleza parece consolarnos con que, al fin y a la postre, todos llevamos un auténtico Dídimo en nuestro interior.

jueves, 19 de febrero de 2009

He tenido la fortuna de asistir a bastantes espectáculos taurinos, acompañado por un auténtico maestro en la materia. Esta es sin duda una gran ventaja a la hora de indagar en la belleza esquiva de nuestra particular visión de una fiesta, en la que siempre termino concluyendo lo mismo: Ambos, toro y torero, son simultáneamente hombre y animal.

Una lucha transitiva y fratricida entre razones, que escenifica a la perfección la perpetua y auténtica realidad del ballet de la vida, circunscrita al albero circular del tiempo.

viernes, 13 de febrero de 2009

“En nuestro sufrido País, cada vez parece más evidente que el montaje administrativo del Estado, que nuestros ínclitos y sectarios políticos nos han vendido, es simple y llanamente inviable económicamente.
El disparate de los 17 mini-estados provincianos, con el impresionante aparataje y coste que conllevan, no sería ni siquiera razonable para los imperios más ricos de la tierra.

Lo más desesperanzador es que los ciudadanos parecen no advertir este extremo, que irremediablemente nos acaba conduciendo hacia la indeseable senda de las consecuencias derivadas de vivir por encima de nuestras posibilidades, siempre sin considerar nuestra actual y verdadera dimensión real en todos los ámbitos.

Y todo este sinsentido, para continuar alimentando la maquinaria vital de una nueva casta de caciques locales, impostados bajo el manto de nuestra imberbe democracia, y amparados en la bandera del uso del sentimiento territorial como arpón ideológico.
Quizá algún día aprenderemos el desconocido significado del termino Economía de Escala.
Y de nuevo a buscar el tiempo perdido”

viernes, 6 de febrero de 2009

Parece obvio que la reciente tendencia sociopolítica de Occidente pasa por transformar los valores en buenas intenciones, y convertir los privilegios en derechos. No cabe duda que estamos comenzando un nuevo siglo lleno de incertidumbres. Como siempre.

martes, 3 de febrero de 2009


RAZONALISMO Y EXISTENCIA: Principio y enunciado de la Ecuación Universal

(Primera parte)

Preámbulo enunciativo relativo a las interpretaciones filosóficas anteriores al Razonalismo:

Repasando la historia de la Filosofía, es sorprendente advertir el grado de sofisticación alcanzada por los filósofos griegos en todo lo concerniente a la existencia y a la conformación del Universo. El valor de sus clarividentes postulados es doblemente asombroso, si consideramos el exiguo estado de la técnica en aquellos tiempos. Sus aportaciones en el campo de la determinación de la materia que nos conforma constituyen la base del pensamiento occidental, y por tanto son una referencia ineludible para el pensamiento razonalista. Es por ello conveniente mencionar aunque sea brevemente, a algunos de los personajes más representativos de esta corriente de pensamiento, compuesta por los verdaderos pioneros del pensamiento en el ámbito de la Cosmología.
La primera fuente de conocimiento al respecto se remonta a la Filosofía Preática (600-450 AC) y a los antiguos físicos, también conocidos como filósofos de la naturaleza, que buscan el origen de la Materia, esperando encontrarla en elementos materiales. Anaximandro De Mileto, muestra en su búsqueda de la materia prima, una intuición, relativa a que las cosas de este mundo no pueden explicarse por la materia existente. Mencionó lo indefinido (apeirón) sometido a cuatro características: Cuantitativamente infinito, temporalmente indefinido, cualitativamente indeterminado y religiosamente divino. Creador de la idea del Cosmos, desarrolló su Teoría del Origen del Mundo a partir del movimiento que separó los dos contrarios del calor y el frío, dando lugar a lo sólido y a lo líquido, a partir de lo cual desarrolla su curiosa Teoría de los Cilindros. Anaxímenes de Mileto abundó en esta teoría dándole a la materia indefinida, el aire como elemento sustentador de la misma. Todo surge del aire por rarefacción y condensación. Heráclito de Efeso (el oscuro sokeitós) basó sus teoría en la transitoriedad y en la creación a partir del fuego, siendo además el primero en hablar de Año Cósmico. Su explicación del ser como un hacerse y deshacerse resucitó más tarde con Hegel. Los pitagóricos preocupados por la astronomía no aportan grandes novedades, excepto por su observación de la Ciencia como referencia incuestionable, hasta la aparición de los Eleatas, con su concepto del ser inmutable, convirtiéndose en la primera fortaleza de la metafísica.
Debieron transcurrir muchos siglos hasta que la Filosofía, en su constante evolución, volvió de nuevo su mirada a la conformación básica del Universo, apoyándose en los avances científicos y técnicos. En ese largo camino encontramos periodos del pensamiento enfocados más al comportamiento humano, dejando las cuestiones existenciales y cosmológicas al albur de la influencia y mediatización de las doctrinas religiosas, que como es evidente se encuentran aparentemente muy alejadas del camino de la Ciencia.

En la actualidad, el avance del conocimiento permite volver a retomar el asunto desde nuevas perspectivas que harían las delicias de los intuitivos filósofos Preáticos, siendo Einstein el máximo exponente contemporáneo del nuevo abordaje al conocimiento de la naturaleza que nos envuelve y conforma.
Los últimos estudios en Astronomía y Cosmología, comienzan a poner en entredicho la famosa teoría del Big Bang enunciada por el científico George Gamow. La teoría se desarrolló en base a los trabajos de Friedman y Lemaître, demostrando a partir de la Teoría General de la Relatividad, que el Universo se encuentra en movimiento constante. Las comprobaciones de Hubble fueron determinantes para constatar el movimiento de deriva de las nebulosas, y en definitiva de la expansión aparente de las mismas. Es curioso e importante constatar, que el propio Einstein corrigiese a posteriori los postulados originales derivados de su Relatividad General, introduciendo un elemento denominado Constante Cosmológica, que con carácter de fuerza gravitatoria repulsiva, contrarrestaba el movimiento expansivo, y todo ello con el único fin de aportar un elemento de estabilidad universal, contradictorio con su enunciado original.
Uno de los más famosos defensores de la Teoría del Big Bang ha sido el científico Steve Hawkins, que ha conseguido avanzar significativamente en el desarrollo de la misma. La teoría si bien original, adolecía de grandes fallos conceptuales convirtiéndola en un poco pueril, y en cualquier caso, ha supuesto una interesante perspectiva para alumbrar nuevos caminos de interpretación en la mecánica astronómica, y en la investigación de la física de partículas. El CERN es una buena prueba de ello, y su éxito nos devendrá nuevos descubrimientos interesantes, especialmente en el campo de la Física Cuántica y de la Medicina. No lo serán tanto para aquellos que fraguan sus esperanzas, en demostrar la famosa teoría del huevo explosivo.
En el rabioso presente, el debate se centra en la Teoría de las Branas desarrollada por varios profesores de la Universidad americana de Princeton, constituyendo otra interesante reflexión sobre nuestra telaraña, y que aporta como valor apreciable e innovador (salvo para las religiones orientales), la nueva noción de Universo cíclico, que se contrae y expande alternativamente, destruyéndose y reconstruyéndose sucesivamente.
Una vez repasado el panorama actual, pasamos a enunciar los postulados razonalistas al respecto:


Teoría del Universo Ebulliscente

En primer lugar señalar que a efectos humanos, nuestra capacidad limitada para comprender las dimensiones del Cosmos hacen que a todos los efectos, éste deba ser considerado como infinito e inabarcable, y carente de forma. Cualquier otra consideración al respecto, en nuestro estado actual de la Técnica, puede resultar tan atractiva como atrevida, y desde un punto de vista filosófico los límites del Universo no serían más que relativos, ya que todo lo que existiese a partir de los mismos también debería considerarse como parte del Universo. Estimar por tanto su movimiento relativo, tamaño, trayectoria, o aspecto es simplemente un ejercicio todavía inalcanzable para el conocimiento humano, e inútil desde una determinación filosófica. Es evidente por tanto, que todas las conclusiones al respecto, son casi con seguridad absolutamente irrelevantes, salvo para la obtención de unos parámetros vectoriales que preemitiesen hoy por hoy, establecer waypoints en hipotéticos viajes estelares en nuestro entorno limítrofe, en un radio de 100 millones de años luz.

El Razonalismo descarta por tanto cualquier especulación encaminada a determinar formas o dimensiones, que dejaremos para futuras generaciones, para centrarse en el, todavía enigmático, aspecto relativo a la conformación y composición de la materia que constituye lo que denominamos Universo.
Sobre su composición, sin duda se avanzará en un tiempo relativamente escaso.
La conclusión razonalista generada a partir de patrones cuánticos, con respecto hasta a lo ahora conocido, nos establecería una primera conclusión preliminar, que apunta a que todos los elementos que lo conforman se componen de una misma partícula básica.

Esta partícula a la que bautizaremos “Razón” como homenaje a nuestra doctrina, se halla en la composición básica de todo lo que nos rodea, y su esencia material se encuentra a un nivel infinitamente inferior a nuestra actual capacidad de descomposición atómica. La naturaleza de la misma es hoy por hoy un misterio, y sin embargo sí sabemos que se caracteriza por su versátil capacidad de asociación, tan versátil, como para conformar estructuras tan variadas como la propia Naturaleza. Esta partícula elemental posee dos características complejas, por un lado es indestructible, y por otro inerte. Especular con la cantidad existente de las mismas es también inútil, desde el momento en que queda un vacío de conocimientos entre el escalón formado desde el nivel de su verdadera dimensión y el del actual conocimiento de partículas subatómicas.
El Universo se encuentra por tanto compuesto en esencia, por un magma cósmico constituido por infinitud de elementos denominados “Razones”, de semejante composición.

Como hemos apuntado antes, la capacidad de asociación de los “razones” se muestra evidente en la naturaleza, evitando el estado de homogeneidad estática que supondría la falta de interacción entre los mismos.
Teniendo en cuenta el postulado del carácter inerte de los “razones”, es presumible que la citada interacción entre los mismos únicamente se pueda producir a partir de una fuera externa. Esta fuerza compleja, denominada Factor Perpetuo, es el otro elemento fundamental para explicar las diferentes asociaciones, que conforman cualquier estado tanto de la materia, como de la denominada erróneamente anti-materia, y como desarrollaremos más adelante, se compone de dos elementos diferenciados.
La influencia del Factor Perpetuo es por tanto consustancial al propio Universo.
El mismo, es el responsable de una aparentemente ilimitada transformación de la materia básica, hasta adoptar todas las formas combinatorias posibles en la naturaleza perceptiva, a través de unas “dosis” determinadas de radiación, que posibilitan la alteración simultánea y sucesiva de, temperaturas, presiones, y de campos electromagnéticos y gravitacionales.
Esta tesis concluye, que es efectivamente cierta la “inestabilidad” constante de todos los “razones”, avalando por consiguiente la valiosa teoría de la indeterminación de Heisenberg, que en román paladino, establece la imposibilidad de concretar la posición instantánea de una partícula al estar ésta en constante movimiento. La conclusión lógica es que todas las partículas se encuentran en movimiento, y por tanto no existe una millonésima de milímetro del caldo cósmico “razonal”, que no se encuentre en movimiento constante. La determinación de posiciones o movimientos en este contexto siempre será relativa, y por tanto irrealizable para nuestra capacidad de calculo matemático.

Enunciado de la Ecuación Universal:

La perspectiva de construir una ecuación universal surge a raíz de la visualización de lo tratado en el apartado anterior. Una masa de partículas en ebullición constante y diferente en las diferentes extensiones de su extensión.
La determinación matemática de los postulados anteriores se traduciría bajo esta ecuación básica:

Universo = ∑ Partículas Básicas + ∆ Factor Perpetuo

Siendo ∆ Factor Perpetuo = Constante Universal KU x Radiación Permanente RP, la misma se puede descomponer en:

Universo = ∑ Razones + [Constante Universal x (Radiación Permanente)]

Las partículas básicas, “razones”, se ven sometidas por tanto a las intrincadas, y todavía desconocidas en algunos casos, Leyes físicas que conforman a nuestros ojos su apariencia sensorial, limitándose en definitiva a adoptar diferentes formas de materia o antimateria, según la incidencia de la Radiación Permanente recibida en un dosis condicionada para cada una de ellas por la Constante Universal
La Radiación Permanente es mensurable parcialmente por el momento, y por tanto aún estamos comenzando, en proceso inverso y a partir de la simple observación experimental, a comprender la amplitud de su espectro y la acción básica sobre las diferentes asociaciones de partículas subatómicas creadas a partir de la de interacción de la misma con las partículas básicas o “razones”. Su mecánica es cuánticamente impredecible.
La ecuación contiene un último factor matemático, denominado Constante Universal, cuyo valor cuántico es constante y aleatorio simultáneamente, ya que conforma la misma, deshaciendo la homogeneidad del "Gel de razones". Sobre este factor poco sabemos, salvo que se aplica a una radiación eterna y permanente, que mantiene a las partículas básicas en perpetua ebullición. El análisis de su potencial mecánica, adaptada a la mente humana, debería tener en cuenta, que desde un punto de vista matemático mantiene las siguientes características: Su acción es permanente y simultánea, y su valor nunca puede repetirse, siendo siempre único.
Al ser un factor aleatorio, la medición del mismo requiere un calculo tan amplio, como el del numero infinito de partículas Básicas del Universo, en combinaciones ilimitadas.

Es evidente, que las exégesis acerca de la naturaleza del Factor Universal se presta a multitud de interpretaciones, algunas por supuesto de índole místico o religioso.
Este factor en definitiva condiciona nuestra propia existencia y el de todo nuestro entorno vital. En cualquier caso, el Razonalismo únicamente determina los mecanismos de la esencia existencial, y por tanto cualquier otra explicación ajena a la física de partículas escapa de su ámbito filosófico, y se enclavaría en desarrollos sociológicos, místicos y religiosos ajenos a este capítulo, sin que todo ello sea óbice para permitir una libre y legitima interpretación individual.

(Sigue...)

martes, 27 de enero de 2009

España como encrucijada Razonalista

“En presentes indeterminados, el futuro siempre escapa cada vez que nos enfrentamos por un pasado determinado” AP

No es infrecuente en estos tiempos, escuchar algunas voces interesadas desde ámbitos políticos de nuestro propio país, predicando algo tan asombroso como la tesis de la inexistencia de España. Es probable, que para cualquier lector medianamente instruido, esta aseveración pueda resultar poco menos que hilarante, considerando que durante un largo periodo de la Historia fuimos la nación más rica y poderosa del planeta, conformando un Imperio, que historiadores tan brillantes y poco sospechosos como Toynbee, definen como un fenómeno sin parangón en la Historia Moderna de las civilizaciones.
Sin siquiera considerar extremos culturales, religiosos, o lingüísticos, esta posición históricamente incuestionable, facilitó la lógica aparición de todo tipo de adversarios y oponentes, que como en todos los procesos imperiales de la Humanidad, forjaron (y forjarán) una corriente anti-imperial que en nuestro caso, y entre otros muchos efectos, germinó por ejemplo en la famosa Leyenda Negra. Un atento estudio de la Historia, descubre que las secuelas sociológicas de esta beligerancia nunca son estériles, permaneciendo activas durante largos periodos de tiempo en el imprinting colectivo de dominados y dominadores, y también somatizadas por estos últimos al experimentar los crueles momentos del ensañamiento inherente al desmoronamiento de cualquier sistema de vida, impuesto desde una posición de predominio.
El sentimiento de culpa español sobre nuestro pasado, que parte sin duda de esta característica, se ha mantenido (y se mantiene) vivo a lo largo del tiempo, en forma inversa pero proporcional a la significación de nuestro propio papel en la Historia, sumado al juicio valorativo del pasado, reavivado últimamente por una nueva y pueril tendencia revisionista del análisis de hechos y acontecimientos, fuera de su contexto histórico. En este y cualquier otro ejemplo de valoración historicista, es sencillamente absurdo y estéril valorar los hechos del pasado bajo una perspectiva actual, salvo como frívolo y poco novedoso ejercicio demostrativo de las doctrinas de Hobbes.

En cualquier caso, el punto de vista razonalista no se detiene como digo, en el enjuiciamiento valorativo de la Historia; es obvio que este apartado se encuentra cubierto perfectamente desde otro ámbitos académicos consagrados a ello. Desde la perspectiva razonalista, agazapada en la atalaya del siglo XXI, el juicio convencional de la historia no tiene más importancia, que el dimanado del aprendizaje sociológico de los pueblos, que se pueda extraer para no reincidir en errores del pasado, y para alentar los puntos positivos de éste, que propicien la construcción de un futuro mejor. En este punto, la experiencia española, con todos sus errores y aciertos, resulta insuperable dada la riqueza y complejidad de un pasado patrimonial que convierte a nuestros conciudadanos en portadores de excepción, del vasto conocimiento extrapolable de un sinfín de lances y avatares, experimentados en nuestra convulsa interacción con la Historia de la civilización. Es también evidente que esta conciencia sólo podrá adquirirse de forma practica, mediante el cuidado de la enseñanza, y de la expansión y mejora del conocimiento en nuestro país, algo por otro lado desperdiciado hasta ahora en todo su potencial, por los mediocres políticos que han regido y rigen nuestra corta andadura democrática. Pero aún a pesar de ello, la herencia patrimonial es tan sólida que se seguirá manteniendo incólume a lo largo de los siglos, a pesar de la circunstancial y efímera actuación de estos próceres. Nuestro pasado reciente es la mejor prueba de ello.

En estos tiempos de desaliento y desanimo, se ha instalada una idea apocalíptica siempre consustancial (y también errónea) a los periodos de crisis, consistente en denostar sistemáticamente la verdadera importancia filosófica que representa España, acrecentada por ciertas espurias opiniones políticas, que desconocen un extremo tan evidente, como el que cualquier ser sometido a la observación del universo, es a la vez tanto lo que él percibe de sí mismo, como lo que es percibido por los demás. Este compendio, en el que no voy a parar a medir porcentajes, es fundamental para comprender nuestra verdadera esencia existencial.
En una aplicación práctica y evidente de este argumento, resultaría muy sencillo constatar el valor abstracto de nuestra existencia, a partir de la noción que nuestros vecinos mundiales tienen de nosotros. De entre todos, el conjunto de naciones hispanoamericanas es obviamente, la mejor referencia para demostrar esta tesis. Desde luego ellos saben perfectamente quienes somos, y el término Madre Patria es lo suficientemente explicativo como para no abundar en el asunto. Sea cual fuere su opinión afectiva o ideológica, sobre lo que no existe duda, es sobre la existencia de la misma, bendecida con sus heterogéneas valoraciones. Sería por tanto muy cruel despojar a más de seiscientos millones de personas de esta referencia vital. El espectro se podría ampliar a ámbitos geográficos que nos llevarían a los polos mas lejanos del planeta, acordes a las dimensiones de un Imperio, en el que como bien es sabido, nunca se ponía el sol. Esta realidad, mal que le pese a algunos, es tan sólida por sí misma que cualquier intento por alterarla se demuestra completamente inútil.

Muchos argüirán que España existió desde hace seiscientos años, otros se remontarán a Hispania como provincia romana, otros al momento en que España tiene Ministro de Igualdad y Defensor del Pueblo. En realidad, esto es lo de menos.
El razonalismo acepta ambas tesis, la de nuestra existencia desde el principio de los tiempos, y la de aquella restringida al inmenso mínimo que supondría su existencia como mera representación. Nuestra existencia es por tanto indiscutible.
La interpretación razonalista de esta existencia se rescata de ambas partes, realidad y representación. Ninguna de las dos debe condicionar el futuro proyecto de pensamiento nacional. Es más, ambos planteamientos deben ser aprovechados para reformular nuestro futuro como Nación de referencia en el panorama del pensamiento global.
Un pueblo heterogéneo, como consecuencia de nuestra magnífica posición geoestratégica, generada en el pasado a partir de nuestra propia acción expansiva, y que aglutina una experiencia formidable.
Nadie con un mínimo de conocimientos podría negar que España está conformada por un millón de sangres, y esto por encima de cualquier otra consideración, es una auténtica bendición para la doctrina razonalista. Es precisamente esta variedad la que ha permitido, que al margen de los pésimos dirigentes que casi siempre hemos padecido, las individualidades hayan conseguido eclipsar la falta de buen gobierno. Actualmente muchas voces claman el desastroso rectorado de nuestro destino común. Menuda novedad. Esto se ha repetido sistemáticamente, y a pesar de ello aquí seguimos, y me atrevo a asegurar que seguiremos hacia delante, a pesar de esta consustancial característica que nos persigue incesante.

La razonalización de España se debe formular únicamente a partir de la conjunción ideológica de lo que nos gustaría ser, y de lo que sería más conveniente para nuestro futuro. En definitiva una aplicación práctica de las leyes universales de la mecánica, extrapoladas a nuestra frondosa y a veces dura existencia vital, llegada incluso al extremo de nuestra propia fagocitación.
España existirá siempre, pese a quien pese, simplemente porque el bagaje de su aportación filosófica al destino del mundo puede constituir una ayuda indispensable para su propio destino.
A pesar de vivir en tiempos de indeterminación permanente, que nadie porfíe sobre la proverbial y famosa determinación española. El que lo haga errará una vez más en su pronostico. El respeto a la a Historia de Todos los Españoles avala esta encrucijada razonal.

jueves, 22 de enero de 2009


Curiosity Kills the Crab
“We will restore science to its rightful place, and wield technology’s wonders to raise health care’s quality and lower its cost…-. -And we will transform our schools and colleges and universities to meet the demands of a new age-
-For the world has changed, and we must change with it.-
-The instruments with which we meet them may be new. But those values upon which our success depends — hard work and honesty, courage and fair play, tolerance and curiosity, loyalty and patriotism — these things are old. These things are true.-“
Barack H. Obama

Repasando algunas frases pronunciadas por nuestro nuevo emperador en su discurso inaugural, descubro la palabra “Curiosity” incluida entre la relación de valores que incluye su mensaje, convergente en este punto y de forma sorprendente con la doctrina razonalista, y me viene a la cabeza nuestra interpretación y tratamiento patrio, al respecto de un valor tan denostado sistemáticamente por nuestro sistema sociológico y educativo, a lo largo de nuestra Historia.
Un ejemplo cercano y actual de esta personal interpretación hispana, referida a la siempre imperdonable curiosidad, es el caso del científico español doctor en Física, D.Antonio Brú, y a su innovadora aproximación al “mal” por antonomasia de nuestro tiempo.

Es indiscutible, que desde una perspectiva de sociología hipocrática, las enfermedades denominadas como cáncer, marcarán toda una época en la historia de la civilización, al modo que lo hicieran en otros tiempos la peste bubónica o la tuberculosis.
Esta lamentable patología, que constituye un inmenso reto desde hace cientos de años para la ciencia médica, encierra una curiosa paradoja en su mecanismo de actuación: La transformación celular producida a partir del intento de nuestras células por evitar su muerte. Este proceso denominado apoptosis celular, y que al parecer mantiene en su secuencia un determinante componente genético que marca los tempos del suicidio celular, deja de producirse en un determinado momento por múltiples causas, transformando las células afectadas en células cancerosas.
Desde un punto de vista estrictamente biológico, nuestras células rebeldes intentan sobrevivir a su ciclo natural evitando su suicidio, lo que acaba produciendo si no se remedia previamente, la afectación y muerte del resto de células, impidiendo al final del ciclo toda posibilidad de vida. En un contexto metafísico, un intento de inmortalidad abocado a una muerte inevitable. Es curioso que por evitar un suicidio se desencadene otro a mayor escala.

Nadie en su sano juicio podrá negar, que el tratamiento de la enfermedad al parecer aún se encuentra en una fase relativamente primitiva, dado el desigual resultado obtenido en la aplicación de las terapias empleadas hasta el momento; y algunas, de entre las múltiples causas de esta situación, sin duda tienen que ver con el abordaje estrictamente ortodoxo que en ocasiones los investigadores han de seguir, mediatizados por las directrices de sus patrocinadores, y por qué no decirlo, por su ortodoxia formativa y procesal, tan alejada siempre de los grandes descubrimientos de la civilización. La realidad actual es que, al margen de los incipientes tratamientos genéticos experimentales, la única solución convincente aplicada consiste en la extirpación, cuando es posible, del tumor, y en el genocidio indiscriminado de las células rebeldes, bien por envenenamiento químico o radioactivo.

Para algunos puede resultar sorprendente que seamos capaces de posar una sonda en Marte, y que sin embargo seamos incapaces de dominar completamente los procesos biológicos que se producen en nuestro organismo. Buscando nuevas perspectivas para el abordaje de esta lacra, el propio Razonalismo mantiene una teoría alternativa, basada en la física de partículas y en la alteración electromagnética de las mismas como causa final de lo que denominamos cáncer. Con esta tesis, se resumiría que los actuales estudios sobre los procesos biológicos implicados, no representarían más que la observación de las consecuencias y no la de las causas de la alteración celular, imbricadas en un nivel inferior, y contenido en la escala dimensional atómica.
El propio stablishment médico y farmacéutico, parece reacio a reconocer la superación de la biología celular tradicional y la imposición de una nueva disciplina que podríamos denominar biología atómica, y por ello quemará en la hoguera a cualquiera que diga lo contrario, y que pudiese alterar su línea de trabajo preestablecida.

Es por todo ello doblemente interesante, que este genuino e incomodo personaje español, haya tenido la osadía de buscar nuevos y originales ángulos en la búsqueda de soluciones a tan grave problema, en un sector tan hermético y rodeado de intereses tan espurios.
Utilizando patrones matemáticos, este investigador en la Universidad Complutense de Madrid y su equipo, han conseguido explicar el crecimiento tumoral.. Sus investigaciones establecen que el cáncer puede curarse mediante la estimulación adecuada del sistema inmune. En 1998 este científico determinó el primer modelo dinámico, experimentalmente demostrado, para explicar el crecimiento tumoral, basado en patrones matemáticos (fractales). Como consecuencia de dicha teoría, para el equipo de Antonio Brú, un tipo de leucocitos -los neutrófilos-, son capaces de curar el cáncer. Según parece, lo constataron en experimentación animal, y con dos casos humanos y, tras el éxito aparente, sólo han encontrado puertas cerradas, a pesar de las expectativas creadas a partir de las publicaciones realizadas en las más prestigiosas revistas de Ciencia Médica. Desde entonces su calvario se resume en la denuncia del boicot que están sufriendo en todos los niveles, y especialmente en el financiero, impidiendo la continuación de su labor de investigación.

Llegados a este punto, leo con atención la segunda acepción del RAE de la palabra “Curiosidad” y comienzo a explicarme muchas cosas: “Deseo de saber lo que no nos concierne”
Quiero suponer que esta segunda acepción se encuentra tan arraigada en nuestro imprinting sociológico y rector, que durante muchos años continuaremos caminando sobre los cadáveres de tantos herejes ajusticiados, en aras a preservar lo políticamente correcto frente a la perversa y malsana curiosidad española.
Como tantos españoles geniales, el destino de Antonio Brú parece verse constreñido a la diatriba que supone la aceptación de su auto-apoptosis personal (impuesta por nuestras células rectoras), o, y este sería lamentablemente el mejor consejo, a buscar el abrigo del cálido manto de nuestro nuevo emperador, en aras a conseguir el patrocinio necesario para continuar su poco ortodoxa línea de investigación.
¡Sí Miguel Servet levantase la cabeza!

Comunicado de Antonio Brú: http://www.mat.ucm.es/~abruespi/